En nuestro sistema escolar el desarrollo profesional docente se lleva adelante principalmente a través de programas educativos o de capacitación tradicionales, con diplomados, cursos o talleres, que buscan entregar nuevos conocimientos o habilidades. Sin embargo, este tipo de programas de apoyo a la labor docente no han mostrado tener buenos resultados en la mejora escolar (Kennedy, 2016; Opfer & Pedder, 2011; Schachter, 2015). 

 

Para muchos docentes las capacitaciones entregan conocimientos valiosos pero llevar estos a las práctica pedagógica en la sala de clases es un proceso más complejo, porque implica cambiar, y ante todo querer cambiar. Pero a las personas nos cuesta hacer cambios, tendemos a repetir patrones, hábitos y prácticas aún incluso cuando sabemos que no funcionan. Por eso, es importante recibir apoyo para generar cambios e innovaciones en nuestro quehacer. 

 

El coaching a docentes, es una práctica de desarrollo profesional que está mostrando tener un impacto significativo para hacer mejoras en la sala de clases y la práctica pedagógica. (Kraft, Blazar y Hogan, 2016), porque es una forma respetuosa de los procesos y plazos que requieren las personas para cambiar, atendiendo a la individualidad, actuando sobre las  motivaciones, ayudando a establecer objetivos específicos, ejecutar un plan de acción paso a paso y a enfrentar los desafíos que de seguro tendrá el proceso. 

 

La práctica del coaching en el ámbito educativo aparece a inicios de los años 80 en el mundo anglosajón, y en esencia se puede definir como un proceso de mejora caracterizado por ciclos de observación y retroalimentación en el contexto de la enseñanza. (Joyce & Showers, 1981, p.170).  

 

Si bien la mayoría de las investigaciones sobre el impacto del coaching en la mejora escolar se ha centrado en medir el rendimiento académico de los estudiantes, hoy ya se aprecia que este puede ser un apoyo muy efectivo para mejorar también las competencias socioemocionales de docentes y a través de ellos de sus estudiantes. 

 

En Fundación ama+ buscamos a través del coaching socioemocional fortalecer competencias que están intrínsecamente ligadas a las mejores prácticas pedagógicas que promueven ambientes de aprendizaje estimulantes y emocionalmente seguros. El Marco para la Buena Enseñanza es un buen reflejo de cómo la pedagogía hoy día, se concibe como una articulación o integración de conocimientos curriculares con competencias que favorecen el desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales en los estudiantes, las cuales son igualmente importantes para el logro de aprendizaje significativos. Es decir, las y los docentes deben adquirir maestría en competencias junto con un alto grado de conocimiento de su materia. 

 

El coaching socioemocional que ofrecemos en ama+ sigue la metodología de la Indagación Apreciativa, un modelo de intervención organizacional y personal, que concibe el cambio desde los recursos y mejores fortalezas de las personas, alineadas para lograr sus objetivos. Es un excelente complemento a las capacitaciones en aprendizaje

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