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¿Cómo superar el temor a escuchar?


Tras informarse sobre los beneficios y los costos (el clásico pros y contras) del uso de teléfonos móviles en las escuelas, un colegio en Estados Unidos decidió implementar fuertes restricciones al uso de estos dispositivos durante el horario escolar, debido a la alta distracción que representaban para el aprendizaje de los estudiantes.


Conscientes de que esta medida sería difícil de implementar debido a la resistencia tanto de los estudiantes, quienes se verían más afectados, como de los adultos ya sean los padres o incluso los propios profesores. Los profesores podrían percibir esta nueva medida como una carga adicional a sus tareas, de por sí ya abrumadoras, teniendo que vigilar el uso de los teléfonos y confiscarlos en caso de incumplimiento de la nueva norma. Por otro lado, muchos padres podrían resistirse debido a la percepción de que perderían contacto con sus hijos en caso de necesidad o emergencia, o por considerar cómo se ha señalado en algunos reportajes populares en la web y redes sociales que es importante que los jóvenes aprendan a utilizar la tecnología para el aprendizaje.


Frente a esta consideración de múltiples resistencias y el convencimiento del equipo directivo de la utilidad de la medida, que aunque altamente controversial se encuentra científicamente sostenida, el director decidió invertir en escuchar a las partes interesadas, dirigiendo el muy valioso recurso del tiempo a esta tarea. A pesar de que la decisión ya estaba tomada porque consideraron que era lo mejor para la comunidad, comprendieron la importancia de escuchar.


“Para una política que les pide (a los estudiantes) cambiar tan radicalmente un comportamiento deseado, es especialmente importante estar siempre comunicando sobre el tema. Tenemos que escuchar a nuestros estudiantes, en especial cuando no estamos de acuerdo(…) Quieren que los comprendamos y saber que sus pensamientos y perspectivas son consideradas cuando tomamos decisiones.” (Lemov et. al, 2022)


La valiente decisión de escuchar, incluso cuando la decisión ya estaba tomada, permitió una implementación muy exitosa de la política, contando con la colaboración de aquellos afectados por ella. Ajustaron la implementación considerando los temores y las barreras que podrían surgir en el futuro cimentando su éxito. Por supuesto, han habido dificultades, pero gradualmente este colegio ha establecido una cultura de aprendizaje sin distracciones, que es compartida por estudiantes, profesores y familias.


Escuchar a los estudiantes, a los profesores y a las familias es una actitud que se debe mantener de manera continua y a la cual se debe destinar tiempo y esfuerzo. En la política nacional de convivencia escolar se menciona la participación de todos los actores de la comunidad como un valor (participación democrática y colaborativa). Sin embargo, en ocasiones puede haber poca claridad sobre lo que esto implica. ¿Cuánta participación es necesaria? ¿En qué momentos se debe llevar a cabo? ¿A qué nivel se debe realizar? Por otro lado, se podría pensar que en aspectos donde las decisiones ya están tomadas o donde existe un reglamento, como el uniforme, no hay espacio para la participación.


La participación es un proceso continuo y podríamos considerarla como un valor de la cultura. No es lo mismo que la democracia, pero está relacionada con ella. Las escuelas no tienen que someter a votación cada decisión, pero sí deben fomentar la participación de la comunidad en ellas. Esto implica más que simplemente informar; implica compartir información, razones, argumentos y motivaciones para reflexionar conjuntamente con aquellos a quienes se busca beneficiar con las decisiones que se toman, siempre pensando en el bienestar de los estudiantes. Podríamos decir que una comunicación participativa es clave para cultivar un sentido de pertenencia y lograr una implementación exitosa de un proyecto educativo claro.


La comunicación participativa se basa en la escucha activa entre los miembros de la comunidad educativa. Escuchar es una habilidad de comunicación compleja que requiere altos niveles de autorregulación y la capacidad de adoptar la perspectiva del otro. Es especialmente difícil cuando se trata de escuchar opiniones divergentes. Si solo se valora como una herramienta para tomar decisiones de manera eficiente, entonces dedicar mucho tiempo a la escucha puede considerarse un desperdicio. Sin embargo, el impacto que tien en la eficacia y la calidad de nuestras decisiones, revela su importancia.


La escucha activa implica estar presente de manera genuina y prestar atención a lo que los demás tienen que decir. Requiere suspender nuestros propios juicios y preconceptos para comprender plenamente las perspectivas y preocupaciones de los demás. Al escuchar activamente, creamos un espacio seguro donde las personas se sienten valoradas y pueden expresarse libremente. Esto fortalece las relaciones y fomenta un ambiente de confianza y colaboración.


Prácticar la escucha activa también implica hacer preguntas claras y reflexivas que busquen profundizar en la comprensión mutua. No se trata solo de escuchar superficialmente, sino de buscar un acercamiento profundo a las experiencias y puntos de vista de los demás. Al hacerlo, demostramos interés genuino y construimos conexiones significativas con los demás.


En el contexto escolar, escuchar a los estudiantes, los docentes y las familias no solo nos brinda información valiosa, sino que también empodera a las partes interesadas al hacerles sentir que sus voces son escuchadas y consideradas. Esto fortalece la participación y el compromiso de la comunidad educativa en general, creando un ambiente propicio para el aprendizaje y el crecimiento, dirigido por la escuela.


En Fundación Ama+ ofrecemos asesoras y capacitar a las escuelas y sus equipos para desarrollar ambientes y práctica de promoción del aprendizajes socioemocional. Ambientes AVC para la motivación escolar, te puede entregar las herramientas necesarias para lograr instalar prácticas de aprendizaje socioemocional. La escucha activa, la construcción de vínculos positivos y otras dimensiones forman parte de esta capacitación.


En resumen, superar el miedo a escuchar implica reconocer el valor y el poder de la comunicación participativa en la construcción de una cultura educativa sólida. Al escuchar activamente y tener en cuenta las perspectivas de los demás, generamos confianza, promovemos la participación y tomamos decisiones más informadas y efectivas. La escucha activa es una habilidad fundamental para el desarrollo de relaciones saludables y para lograr una educación de calidad en nuestras escuelas.


Lemov, D., Lewis, H., Williams, D., & Frazier, D. (2022). Reconnect: Building School Culture for Meaning, Purpose, and Belonging. John Wiley & Sons.

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