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Fiestas patrias: ocasión para jugar y recuperar energías.


Niños jugando con bolitas

El “18” es motivo para vestirnos distinto, bailar todos juntos y desempolvar juegos de antaño que conviven alegremente con los de hoy en ferias, fondas y fiestas en casa. Jugar, reir, bailar, bromear son expresiones de nuestra alegría y en estas festividades ganan su espacio no sólo entre los niños y nos envuelven cómo familia.


Las fiestas patrias son en nuestro país momento privilegiado para lo lúdico, son nuestro mayor momento de relajo y alegrías. Quizás no tenemos grandes carnavales cómo el resto de América latina, pero nuestros asados y fiestas típicas parecen equiparárseles. Esta festividad, tiene mucho de lúdico, nos trae sonrisas y alegrías que van más allá de comer rico, es una forma distinta de compartir. Por eso es que queremos invitarlos a recuperar energías desde lo lúdico, darle al juego el espacio que merece disfrutar.

Retrato de Daniel Siegel
Daniel Siegel

El juego es un elemento fundamental de nuestra salud, Daniel Siegel y David Rock lo incorporan en su “plato de la mente sana” cómo uno de los elementos fundamentales para cuidar de nuestra emocionalidad garantizando nuestra recuperación. No solo nos ayudan a cargar energía, también nos permiten reconocer y enfocarnos en nuestras fortalezas, entre otros beneficios;


“participar espontáneamente en nuevas actividades que captan la atención(...) libera sustancias químicas que favorecen el crecimiento cerebral. Jugar no es participar en deportes competitivos formales sujetos a reglas y llenos de agresividad. Al contrario: el énfasis está en las formas nuevas y creativas de interactuar con uno mismo, los demás y el mundo. Se da rienda suelta a la imaginación, las interacciones son novedosas y espontáneas, y los resultados no son predictibles ni delimitados por acciones centradas en un objetivo.” (Siegel, 2016, 284)


El juego nos permite a nivel de relaciones sociales y sobre todo familiares con niños, fortalecer los vínculos e incrementar el sentido de competencia de nuestro entorno social, mejorando la motivación de todos a realizar actividades juntos. Lo que se ve claramente en las fiestas cuando la alegría del juego llama a todos a continuar jugando juntos.


“El juego es sano, porque nos libera para ser capaces de colaborar en las relaciones sin que nos juzguen. Con el juego, las mentes pueden volverse vulnerables y correr riesgos según forzamos los límites para ir más allá de los modos de ser y de hacer habituales, y los cerebros pueden poner a prueba nuevas combinaciones de patrones de activación. “ (Siegel, 2016 )


Por ello te proponemos algunos aspectos que debemos promover para garantizar que el juego esté presente en estas fiestas, en especial con nuestros niños.


Elige lugares seguros para jugar, lejos de la parrilla por ejemplo, con espacio suficiente para que el juego se desarrolle sin peligros. Dedica momentos sin interrupciones para el juego, dar el tiempo para jugar y acordar previamente es una excelente forma.


Observa atentamente, y evita intervenir demasiado. Los juegos con muchas reglas suelen ser más divertidos para los adultos y menos para los niños, por lo que es mejor dejarles jugar a su manera animando a los niños a tomar sus propias decisiones.


Únete al juego para fortalecer la conexión, invita a todos a sumarse al juego respetando el modo de juego de los niños. Jugar juntos lo hará mucho más divertido. Del mismo modo elogia y valora los esfuerzos en el juego.


Por último, aprovecha la simpleza para fomentar la creatividad. Si te fijas, los juegos tradicionales suelen ser muy simples, no requieren muchos implementos y el foco está puesto en la diversión y no en los “juguetes” o “accesorios”.


Aquí te dejamos una lista de juegos que ocupan poco espacio, son cortos, y en los que todos pueden participar sin requerir nada complicado, que son ideales para estas fiestas.

  • La ratonera o la rana: a una caja de zapatos le haces varios agujeros de diferentes tamaños, a los que se les asigna un puntaje, y luego de cierta distancia los jugares arrojan un tejo o bolitas para ganar puntos.

  • Ponerle la cola al burro: es un juego ideal para fomentar el trabajo en equipo, la confianza y la colaboración, en el que una persona con los ojos vendados le coloca una cola de tela o papel a un burro dibujado, siguiendo las indicaciones del público.

  • Emboque: Este juego requiere cierta práctica y en general los adultos que ya lo conocemos tenemos una excelente oportunidad para enseñar nuestras técnicas a los más pequeños y dejar que experimenten por su cuenta.

  • Las payas: Una actividad lúdica y musical que nos permite vencer el miedo a hablar en público, cada uno va recitando una paya, ya sea inventada o aprendida.

  • Las bolitas: Una actividad sencilla, en la que todos pueden involucrarse con mil formas de jugar y de la que probablemente todos hemos participado.

Hay muchos otros juegos, que quizás extrañamos, que podemos sumar a la lista. Lo más importante es aprovechar estas fiestas para recuperar nuestras energías y que mejor que hacerlo disfrutando de estar juntos y de involucrarse en el juego y en las actividades lúdicas, revivir nuestras infancias y conectarnos con los niños de hoy.


Bibliografía:

Siegel, Daniel. (2016) NEUROBIOLOGÍA INTERPERSONAL, Un manual integrativo de la mente.






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